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domingo, 2 de septiembre de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
El Ajo y sus propiedades
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Es quizás el remedio natural con mayores propiedades medicinales demostradas experimentalmente: Efecto hipotensor a dosis altas, fluidificante de la sangre - muy utilizado por personas que han padecido trombosis, embolias o accidentes vasculares-, hipolipemiante -disminuye el colesterol LDL, es decir el nocivo para el cuerpo-, antibiótico y antiséptico general, estimulante de las defensas, vermífugo, callicida...
El ajo, es considerado, uno de los vegetales curativos, más importantes. En los últimos años, se le ha estado dando, mucha más importancia y difusión a este vegetal, y a tratar de educarnos para estimularnos en su consumo, brindándonos mucha más información sobre todas sus propiedades y sobretodo, como actúa, como medio preventivo y curativo en las distintas enfermedades. Por lo tanto, una vez recopilada esta información, de muchos artículos leídos, en distintos textos y revistas que consideramos serios, creemos que lo importante, no es tenerlas guardadas, sino difundirlas lo más posible, para que éstas informaciones y conocimientos puedan servir, a su vez de ayuda a todo aquél que la necesite.
El ajo, ayuda a prevenir y curar todas las enfermedades de las vías respiratorias.
Se utiliza para eliminar parásitos y en estos casos el jugo del ajo es uno de los mejores remedios, y aún en las especies difíciles de expulsar, se obtienen resultados sorprendentes.
Ayuda a quienes padecen de ácido úrico y actúa como protector en la calcificación de las arterias. Previene la hipertensión y la mala circulación, ya que tiene una acción hipotensora.
Es estimulante, diurético y expectorante. El ajo ayuda a eliminar los viejos residuos que van quedando en el organismo, sus enzimas favorecen una buena síntesis de los ácidos grasos, ayudando a bajar el colesterol malo o LDL.
Tiene un alto contenido de fósforo y de azufre, por eso se destaca como un sedante especial para los nervios.
Aconsejan comerlo crudo ya que cocido pierde más del 90% de su efectividad.
Se utiliza para eliminar parásitos y en estos casos el jugo del ajo es uno de los mejores remedios, y aún en las especies difíciles de expulsar, se obtienen resultados sorprendentes.
Ayuda a quienes padecen de ácido úrico y actúa como protector en la calcificación de las arterias. Previene la hipertensión y la mala circulación, ya que tiene una acción hipotensora.
Es estimulante, diurético y expectorante. El ajo ayuda a eliminar los viejos residuos que van quedando en el organismo, sus enzimas favorecen una buena síntesis de los ácidos grasos, ayudando a bajar el colesterol malo o LDL.
Tiene un alto contenido de fósforo y de azufre, por eso se destaca como un sedante especial para los nervios.
Aconsejan comerlo crudo ya que cocido pierde más del 90% de su efectividad.
El ajo produce mal aliento y transpiración desagradable, sólo por un corto período de tiempo, es decir mientras se expulsan las toxinas acumuladas en el organismo, una vez liberadas éstas, ya no se despide mal olor, ni en el aliento, ni en la transpiración, ni siquiera en la orina y las deposiciones. Esto es debido a que ese olor desagradable que se atribuyen a los ajos, no es debido a los ajos propiamente dicho, sino a las toxinas acumuladas en el organismo que, al combinarse con los activos principios eliminadores del ajo, despiden ese olor desagradable.
Esto se puede entender fácilmente con este ejemplo. Una persona que practica una alimentación sana y natural, donde el ajo ocupa un lugar preferencial, no desprende ese olor tan desagradable que se le atribuye al ajo, pero sí ocurre esto, en aquellas personas que comen ajo, pero a su vez continúan una mala alimentación, en base a alimentos ricos en grasas, embutidos, bebidas alcohólicas, etc. En estos casos lo que sucede, es que el ajo continua constantemente, eliminando toxinas, producidas por la mala alimentación, y es justamente, la constante eliminación de estas sustancias, la que producen ese olor desagradable, no el ajo.
Esto se puede entender fácilmente con este ejemplo. Una persona que practica una alimentación sana y natural, donde el ajo ocupa un lugar preferencial, no desprende ese olor tan desagradable que se le atribuye al ajo, pero sí ocurre esto, en aquellas personas que comen ajo, pero a su vez continúan una mala alimentación, en base a alimentos ricos en grasas, embutidos, bebidas alcohólicas, etc. En estos casos lo que sucede, es que el ajo continua constantemente, eliminando toxinas, producidas por la mala alimentación, y es justamente, la constante eliminación de estas sustancias, la que producen ese olor desagradable, no el ajo.
Podemos comenzar para acostumbrarnos, con uno o dos dientes de ajo, que lo podemos acompañar con un pedazo de pan, masticándolos bien. Luego, de a poco, aumentaremos hasta llegar a cuatro o cinco. La cantidad depende de la tolerancia de cada persona, hay quienes llegar a comer hasta una cabeza entera sin molestias y con grandes resultados.
En casos de reuma, da excelentes resultados, crudo, rallado, aplastado o picado, lo ponemos en una taza con un caldo de verduras, y lo tomamos media hora antes de las comidas.
Es muy recomendable como desinfectante, por lo tanto en caso de picarnos algún insecto extraño, podemos frotarnos con ajo crudo.
Y para finalizar, diremos, que el órgano que más se beneficia con el ajo crudo, es el corazón. Si tenemos en cuenta, que el ajo, es el gran purificador de la sangre, sacaremos como consecuencia que también es el gran fortalecedor del corazón.
Afrodisíaco y energético
Afrodisíaco y energético
Su origen está en Asia Central, pero los chinos y egipcios ya lo utilizaban en la más remota antigüedad: Alimentaban con ajos a los esclavos que construían las pirámides porque creían que el ajo les aportaba energía. También se empleó en el proceso de momificación y como moneda.
En Grecia y Roma el ajo se consideró un potente afrodisíaco y en la época medieval se usó el ajo para librarse de brujas, vampiros y malos espíritus. En otros andares, durante la II Guerra Mundial se repartía entre los soldados para que tuvieran un remedio contra las heridas.
Una mezcla semejante, pero con ajo cocido al horno, ablanda las callosidades dolorosas. Si se hierve con leche (previamente pelado sin mantequilla), su efecto es positivo en los casos de eccemas, tiñas y verrugas. Para estos casos basta aplicarse un diente de ajo recién cortado, ah! y para quienes corren riesgos de calvicie o pérdida del cabello, los masajes con jugo de ajo en el cuero cabelludo, afirman el pelo.
En casos de hipertensión y arteriosclerosis, basta con comer dos o tres dientes de ajo todos los días; ensanchan los vasos sanguíneos, lo que ahorra jaquecas, vértigos insomnios. Su consumo es indispensable para las personas de ocupación sedentarias, en particular para las que realizan trabajos intelectuales, porque estimula el funcionamiento del cerebro, el corazón y las glándulas sexuales.
Igualmente, una inhalación de ajo triturado cura la gripe, las anginas y catarros en sus etapas iniciales. Este mismo tratamiento es utilizado en casos más serios, como la tos ferina, la pulmonía, inflamaciones de los oídos y de la mucosa de los ojos.
Su uso más común es agregárselo a las comidas y esto alivia enfermedades gastrointestinales infecciosas, colitis, bronquitis y en general cualquier problema inflamatorio. La única contradicción es cuando se sufre de inflamaciones de los riñones.
La medicina popular hace tiempo que conoce un remedio muy eficaz contra la gota, el reumatismo, los cálculos renales y en la vejiga; se trituran cinco bulbos de ajo y se deja reposar en 500 gramos de vodka en temperatura ambiente durante ocho o diez días. Se toma media cucharadita tres veces al día.
Aquel desagradable olor saliendo por los poros es lo que viene después del ajo, debido a los componentes de azufre que tiene y que puede provocar mal aliento después de haberlo comido. Pero tranquilo (a) que hay soluciones caseras para combatir tales plagas.
Para empezar, luego de un banquete "ajiento" usted puede elegir entre las siguientes opciones, a saber: beber zumo de limón recién exprimido, morder perejil, tomarse una cucharada de miel si se le hace mas fácil o por último beber un vaso de leche o de vino tinto.
Desde muy antiguo, el ajo ha sido utilizado en diversas enfermedades gracias a sus
El ajo crudo tiene propiedades antisépticas, fungicidas, bactericidas y depurativas, debido a que contiene un aceite esencial volátil llamado aliína, que se transforma en alicina, responsable de su fuerte olor y que se elimina por vía respiratoria. Aunque también tiene otras propiedades beneficiosas para el organismo:
- Estimula las mucosas gastrointestinales provocando un aumento de las secreciones digestivas y de la bilis.
- Es diurético.
- Aumenta las secreciones bronquiales, por lo que se dice que es expectorante, desinfectante y descongestionante.
- Su consumo frecuente provoca vasodilatación (aumento del diámetro de pequeños vasos sanguíneos; arteriolas y capilares) lo que hace que la sangre fluya con mayor facilidad y que disminuya la presión sanguínea.
- Por todo ello, el consumo habitual de ajo es muy recomendable en caso de parasitosis intestinales, cualquier proceso infeccioso y para aquellas personas que tienen hipertensión y riesgo cardiovascula.
El uso de ajo an altas dosis, ya sea crudo o en extractos, está desaconsejado en hemorragias traumáticas ó menstruales. Piense que tiene auténticas propiedades fluidificantes y por tanto puede impedir los procesos de coagulación.
Así mismo se desaconseja su uso durante el embarazo.
Así mismo se desaconseja su uso durante el embarazo.
Desde el punto de vista medicinal las preparaciones más convenientes son:
1. Crudo:
Masticar 1 a 3 dientes por la mañana. Tiene la pega del mal olor corporal y de que no controlamos la cantidad efectiva de principios activos con efectos terapéuticos.
Masticar 1 a 3 dientes por la mañana. Tiene la pega del mal olor corporal y de que no controlamos la cantidad efectiva de principios activos con efectos terapéuticos.
2. Extracto de Ajo: En cápsula o perlas. Tienen la ventaja de no provocar mal olor corporal. La dosis habitual para conseguir efectos terapéuticos son de 600 a 900mg diarios.
3. Decocción de dientes de ajo: Hervir una cabeza de ajo en unlitro de agua durante cinco minutos. Tomar tres tazas diarias. Se pierden parte de las propiedades pero se evita en parte el mal aliento.
4. Maceración en vinagre: Tiene la pega del mal olor corporal que provoca. Además su contenido en principios activos es menor que en los casos anteriores. Sin embargo su uso durante espacios de tiempo prolongados puede tener efectos de acumulación en nuestro cuerpo. Por ello es un modo de empleo para sostener durante periodos largos de tiempo.
Si lo que se busca es prevenir, los modos de empleo 1, 3 y 4 serán los ideales, pero hay que sostenerlos en el tiempo. Si por contra queremos coayudar a un tratamiento ya instaurado por su médico, la opción de las perlas o cápsulas es más aconsejable.
El ajo, es considerado, uno de los vegetales curativos, más importantes. En los últimos años, se le ha estado dando, mucha más importancia y difusión a este vegetal, y a tratar de educarnos para estimularnos en su consumo, brindándonos mucha más información sobre todas sus propiedades y sobretodo, como actúa, como medio preventivo y curativo en las distintas enfermedades. Por lo tanto, una vez recopilada esta información, de muchos artículos leídos, en distintos textos y revistas que consideramos serios, creemos que lo importante, no es tenerlas guardadas, sino difundirlas lo más posible, para que éstas informaciones y conocimientos puedan servir, a su vez de ayuda a todo aquél que la necesite.
lunes, 30 de enero de 2012
alguien sabe qué son los probióticos??? y lo importantes que son para nuestro organismo???
¿Qué son los probióticos?. El intestino es un sistema complejo. Algunas bacterias liberan toxinas y carcinógenos y aumentan lapermeabilidad intestinal, permitiendo la penetración de toxinas en la sangre. Ciertas dolencias graves pueden o estar ocasionadas por esta invasión de bacterias patógeneas.
Los probióticos en cambio, son un grupo de bacterias beneficiosas. Forman apenas una pequeña sección del amplio espectro de microorganismo que habitan en el intestino, pero resultan extremadamente importantes.
Tomar suplementos de probióticos con asiduidad beneficia al intestino y mejora la salud general del organismo. El yogur, el kéfir, la col fermentada (chucrut), y el miso (pasta de soja) son sus mejores fuentes naturales.
Las cepas más útiles son:
Lactobacillus acidophilus: ocupa el intestino delgado, desplaza a las cándidas y produce sus propios antibióticos naturales.
Lactobacillus cassei: estimula la producción de glóbulos blancos y activa el sistema inmunitario. También tiene propiedades inhibitorias de los tumores cancerígenos.
Bifidobacterium bifidum: se instala en el intestino grueso y en la vagina. Combate las bacterias patógenas y produce ácido láctico y acético, rebajando el PH intestinal y contribuyendo a la prevención del cáncer.
Así que si aun no tomas yogur, creo que es hora de comenzar a hacerlo para prevenir y ayudar a tu organismo a reforzar sus defensas naturales.
viernes, 20 de enero de 2012
Cola de Mono
El Cola de Mono pertenece a la familia de los “Ponches de leche”. En el último siglo y medio se hizo famoso en los mejores bares de la Plaza de Armas de Santiago. Son muchas las versiones sobre dónde nació, por qué lleva ese estrafalario nombre y por qué la tradición eligió las Fiestas de Navidad y Año Nuevo para servirlo. En búsqueda de sus huellas han participado historiadores, costumbristas y expertos. Lo que no cabe duda es que el trago tuvo su partida de nacimiento en Santiago. Después su delicioso sabor se extendió por todo el territorio nacional.
El costumbrista e investigador, Eugenio Pereira Salas, en “Apuntes para la historia de la cocina chilena”, afirma que “fue doña Juana Flores, comerciante del Parque Almagro, cerca de San Diego, su creadora”, lo bautizó como “colemono”. El historiador Oreste Plath recoge tal vez la más simpática y difundida anécdota. En un lluvioso invierno, el Presidente Pedro Montt visitaba la casa de su amiga Filomena Cortés, viuda de Bascuñan. Entre arpas y guitarras, los comensales advirtieron que ya no había tragos. En la cocina encontraron una jarra de café con leche, a la cual le agregaron aguardiente y especias de repostería. Al ponche lo bautizaron como “Colt de Montt”, en honor del arma que el presidente siempre llevaba consigo. Al convertirse en un trago popular, el pueblo le puso “Cola de Mono”. La tradición le fijó fecha de consumo Navidad y Año Nuevo.
Receta:
1 litro de leche entera, ¼ de aguardiente, 3 cucharadas de café, 3 yemas batidas, azúcar a gusto, 2 palos de canela, pizca de nuez moscada y 4 clavos de olor. Se hierve a fuego medio la leche con el azúcar y las especias. Se retira del fuego, se echan poco a poco las yemas y se enfría ligeramente. Agregar el café y el aguardiente. Colar, embotellar y refrigerar.
Mistela
Desde tiempos de la Colonia, en las zonas agrícolas, la Mistela era un apetitoso trago que formaba parte de los llamados combinados. La Mistela se presentaba ante los ojos de los aficionados como un abanico de colores y sabores, según las frutas, verduras u hojas de arbusto con los cuales se elaboraba. Las había de ciruelas, cerezas, membrillos, frutillas, murtillas, frambuesas, uva moscatel, y también de apio, betarraga, anís verde, café, palitos de canela y miel.
La Mistela era el trago ideal para determinadas fiestas criollas, la trilla, carreras de caballo, peleas de gallo, velorios y el día de muertos. En salones y tertulias de los primero años del novecientos, era parte de la vida social de las principales cuidades, y para las mujeres era una delicia por lo dulce de su combinación. En el sureño Archipiélago de Chiloé, las frutas silvestres eran usadas como su materia prima. En el Bío-Bío, las murtillas eran la base de su elaboración. Era muy común que la mistela se tomara como bajativo sobre todo las que se elaboraban con yerbas como el anís verde. Compleja era su preparación. Las damas comenzaban con tres meses de anticipación a las fiestas a recopilar los ingredientes para los distintos sabores y colores. Todavía en el campo sureño se encuentran mistelas artesanales, pero nunca se ha industrializado.
Receta:
La receta artesanal es: ½ botella de aguardiente, ½ taza de azúcar, ½ kilo de ciruelas con cáscaras (o con los otros ingredientes), ½ taza de agua hervida, 1 cucharadita de canela en polvo. Se mezclan los ingredientes en frío. Al mes secuelan y se dejan reposar unos 15 días. Luego se filtran y se reposan otros 30 días.
jueves, 19 de enero de 2012
Candeal y Serena Libre
Serena Libre es un trago del tronco de los aperitivos y es el más nuevo de los elaborados en los bares de la ciudad de La Serena. Desde principios de la década de los cincuenta, registra sus raíces y pertenencia en la región de Coquimbo, tradicional tierra de plantaciones de papayos. Muchos de los platos criollos de esta zona tienen como componente esta fruta de color amarillo y olor penetrante.
Algunos historiadores atribuyen su partida de nacimiento a fines de los años cuarenta. Relatan que al ex Presidente de la República, Gabriel Gonzáles Videla, oriundo de La Serena, le gustaba la buena mesa y los buenos tragos. Un día solicitó al barman de un conocido restaurante que le mezclara pisco con jugo de papaya, logrando así una extraordinaria y deliciosa combinación.
En esta misma región, sobrevive un trago poco conocido, pero apreciado por la población coquimbana, el Candeal. Su edad se estima en más de cien años, y cuentan que por primera vez se elaboró en las inmediaciones rurales de La Serena. Es común que las familias tradicionales de la zona lo preparen para servirlo a las personas que sufren de debilidad, a raíz de alguna enfermedad o intervención quirúrgica.
Receta:
Serena Libre: 2 medidas de pisco, una de jugo de papaya, azúcar flor al gusto y hielo. En una coctelera se colocan los ingredientes, se baten muy bien y se sirve en vasos de cóctel adornados con una torrejita de papaya.
Candeal: 2 medidas de pisco, 1 de leche caliente, 1 yema de huevo y azúcar quemada al gusto. Se baten bien y se sirve en vasos de greda o loza.
Chicha
Los diaguitas de la época precolombina, (1.000 al 1.600 d.c), asentados en los valles de los ríos Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa, eran productores y fuertes consumidores de bebidas fermentadas, y lo mismo ocurría con otras etnias originarias. Aunque tenían distintas denominaciones, comúnmente se las conocía por “Chicha”. En las regiones del norte se elaboraban con frutos del algarrobo, molle o el chañar. Los mapuches la confeccionaban con maíz, cebada, quínoa, murtilla, frutilla o maqui. La chicha era bebida por las comunidades indígenas en fiestas sociales o cahuines, festejos colectivos como la minga; iniciación de las machis, ritos religiosos o fúnebres; también en ceremonias, rogativas o nguillatunes. En el sur se cultivaba el mango, hoy extinguido, con el cual se elaboraba una chicha, muy apreciada por los puelches, picunches y huilliches. Los pobladores de Magallanes acostumbraban a fermentar los frutos del calafate y ruibarbo para obtener una rica bebida. En Valdivia, Llanquihue y Chiloé fabricaban chicha con la manzana, hasta hoy típica bebida que acompaña a la cocina regional.
En la mitad del siglo XIX, la chicha de uva se extendió por las regiones centrales de Chile. Se elaboraba exprimiendo la uva en prensas de madera y luego se fermentaba. Su fabricación era más rústica que la del vino. En las regiones “huasas”, la chicha nació asociada a las fiestas patrias, las fondas, los rodeos, las trillas y los festivales folclóricos en época de vendimias.
Receta:
Actualmente, las “rutas de la chicha”, de Curacaví, Doñihue, Casablanca y Melipilla son las más cotizadas por los amantes de estas bebidas y por el mercado.
Chupilca y Pihuelo
En las zonas campesinas del valle Central es común la utilización de la harina tostada para darle consistencia y calorías a los tragos. La chupilca y el Pihuelo son tragos que pertenecen a la familia de los ponches, y bastante apreciados en O’Higgins y el Maule. Tradicionalmente, la chupilca es consumida por los campesinos en el desayuno, junto a la típica galleta de campo elaborada en las pulperías de haciendas y fundos. Esta mezcla de harina tostada y vino, o chicha, tiene una explicación. La creencia popular afirma que las combinaciones con harina tostada de trigo son muy calóricas y apropiadas para el organismo de los varones que ejercen trabajos físicos agotadores, durante la guerra del pacífico, los historiadores comentan que la chupilca tuvo su variante. Los soldados que se tomaron el Morro de Arica reemplazaron la harina por pólvora y el vino por aguardiente. La mezcla fue bautizada como “Chupilca del Diablo”
Receta:
Chupilca: 1 litro de vino tinto, 1 taza de harina de trigo tostada y azúcar a gusto. Se revuelven todos los ingredientes hasta que la harina se haya disuelto muy bien con el vino. En el campo se sirve por las mañanas en vasos gruesos de medio litro.
Pihuelo: es muy parecido sólo que se utiliza aguardiente o chicha. Un litro de chicha o aguardiente, 1 taza de harina de trigo tostada y azúcar a gusto. Se baten los ingredientes hasta que la harina se haya mezclado con el aguardiente o chicha. Se sirve en vasos vineros altos, bautizados en las zonas rurales como “Potrillos”.
Navegado
El “Navegado” fue bautizado así por los pescadores de Chiloé, quienes en sus embarcaciones repartían vino, durante los meses de invierno, por las islas del Archipiélago. Los isleños hicieron su aporte al descubrir que para pasar el frío era más efectivo hervir el vino tinto con torrejas y jugo de naranja, agregarle azúcar, canela y clavo de olor. Como una “Ola Sureña”, este navegado cubrió todo el territorio nacional desde el siglo pasado, y se transformó en uno de los tragos más solicitados en bares y restaurantes durante los meses fríos.
Los vinos chilenos, en el ámbito rural y urbano, han dado origen a muchos tragos, y generalmente son la base de los combinados. La historia vitivinícola chilena se inicia con la llegada de los españoles, en el siglo XVI. Las primeras cepas se adaptaron rápidamente a las propiedades del suelo de la región de Coquimbo, y a mediados del siglo XIX, las plantaciones de vides se extendieron por la zona central. A comienzos del 1900 varias provincias de chile se transformaron en excelentes productoras. Actualmente, hay cinco grandes regiones vitivinícolas: Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valle Central y Sur. Es tradición elaborar el navegado no con el mejor vino.
Receta: poner a hervir a fuego alto una taza de azúcar, 1 taza de agua caliente, 2 palos de canela y 2 clavos de olor. Agregar 2 naranjas y 1 limón cortados en rodajas. Se revuelve bien hasta disolver el azúcar. Reducir a calor medio y agregar 1 litro de vino tinto. Calentar revolviendo. Dejar reposar unos minutos y servir en vasos de greda a la usanza tradicional.
miércoles, 18 de enero de 2012
Licor de Oro y Enguindao
Entre las bebidas alcohólicas típicas de Chiloé está el Licor de Oro y del Bío Bío, el Enguindao. Dos tradicionales licores con los cuales nuestras abuelas daban la bienvenida a las visitas en sus casonas rurales o en los salones familiares de las ciudades.
El Licor de Oro pertenece a la familia de los ponches de leche que tienen una gran variedad de sabores, siendo muy requerido en ceremonias religiosas y ritos fúnebres. Esta combinación dulce es muy apreciada en los campos del archipiélago de Chiloé porque es de fácil elaboración. El tiempo de maceración es de 15 días y su color ámbar se lo da el azafrán, de allí su nombre “Licor de Oro”.
Receta:
Licor de Oro
1 botella de aguardiente, 1 litro de leche, previamente cortado, 1 litro de agua hervida, 1 kilo de azúcar, 2 limones cortados en torrejas, 10 clavos de olor, 2 ramas de vainilla y una pizca de azafrán. Se mezclan todos los ingredientes y se dejan reposar. Luego se extrae el suero de leche.Enguindao
1 litro de aguardiente, 1/4 kg de guindas secas ácidas, 2 tazas de azúcar granulada, 1 taza de agua hervida, 2 palitos de canela, y 2 clavos de olor. se colocan las guindas en aguardiente, dejándolas macerar 10 días. al cabo de este tiempo se prepara un almíbar con canela y clavos de olor y se mezcla con los otros ingredientes. se reposa embotellado una semana.
domingo, 15 de enero de 2012
Pisco Sour
En la “Ruta del Pisco” del Valle de Elqui, los chilenos y extranjeros pueden disfrutar no solo del excelente pisco sour, sino también conocer la historia, tradición y producción de este aguardiente de pura cepa chilena. La región de Coquimbo recibió por el año 1548, las primeras plantaciones de uva moscatel o “Pisquera”, cuando nuestro territorio pertenecía a la Capitanía general de Chile. El investigador y científico francés, Claudio Gay, señala en sus libros que “las primeras cosechas se verificaron en el año 1551”, y que “las tierras circundantes del Río Elqui demostraron ser óptimas para la producción de uva moscatel por ser suelos secos, con poca humedad, aguas limpias y mucho sol”. Estas características facilitaban el desarrollo de vides con mucha concentración de azúcar, especiales para aguardientes de alta graduación alcohólica.
Según Hernán Cortés Olivares, profesor de la universidad de La Serena, la primera referencia que se tiene de la denominación “Pisco” corresponde a un testamento de herencia, fechado en 1732. Una residente del Valle de Elqui dejaba a sus herederos “seis botijas llenas de pisco”. Pasaron casi 200 años cuando, en 1928, un diario de Iquique hizo mención que un tal Elliot Stubb, conocido barman de la cuidad que gustaba experimentar con su coctelera, había creado un trago: el “Pisco Sour”. Esta versión es ratificada por el costumbrista, Oreste Plath, que dice: “Poco a poco este trago se difundió por los bares”.
Receta: 1 taza de pisco chileno, ¼ taza de jugo de limón de pica, ¼ taza jarabe de goma o almíbar de azúcar, ½ cucharadita de clara de huevo, hielo picado y canela en polvo. Los ingredientes, excepto la canela, se ponen en una coctelera y se agitan fuertemente. Mojar el borde de los vasos y poner azúcar. Espolvorear la canela.
Vaina
La Vaina es otro trago de la familia de los ponches. Llegó a este mundo como una bebida dominguera que era apreciada en familia antes de iniciar el ritual de los suculentos almuerzos de antaño. Era costumbre y tradición familiar servirlo en copitas de cóctel con una hojita de menta como decoración. La Vaina ha llegado hasta nuestros días como uno de los tragos más exclusivos que se confecciona en ocasiones especiales. La copa en forma de flauta en la que se ofrece este aromático trago le da un aire señorial y elegante. Su dulzura y perfume a canela es la delicia de las mujeres.
Cómo, dónde y cuándo arraigó sus primeros pasos es una historia un tanto desconocida. Pero, su elaboración indica que se habría elevado a la gloria entre los barmans de los restaurantes del centro de Santiago, acostumbrados a experimentar mezclas distintas y exigentes. En los bares capitalinos de inicios del siglo pasado, se ofrecía una variada gama de aperitivos antes de un suculento almuerzo o de una buena cena. Fue aquí donde la vaina comenzó a tejer su fama hasta la actualidad.
Receta: 1 taza de Jerez (Oporto o vino dulce), dos cucharaditas de azúcar flor, 2 huevos, hielo y canela en polvo. Todos los ingredientes, excepto la canela, se baten hasta que la mezcla esté espumosa. Colar a un jarro. Poner hielo picado. Para conservar la tradición sirva en copas tipo flauta y espolvorear canela como adorno.
Terremoto
El popular Terremoto pertenece a la categoría de combinados. Es uno de los tragos más discutidos tanto por su procedencia como por deambular por los bares de Santiago. Su originalidad no es tal, afirman algunos. Los investigadores avalan esta versión porque dicen que a mediados del siglo XIX, era común en los salones santiaguinos ofrecer vino blanco con helado de piña que se llamaba “Ponche a la romana”. Se servía antes de las comidas como bebida refrescante. Otra cosa plantean los contertulios de los viejos bares santiaguinos. Esta versión apunta a que su nombre nació el mismo día del terremoto del 5 de marzo de 1985 en el emblemático restaurante “el Hoyo” del sector de Estación Central. Un periodista extranjero pidió que le combinaran vino pipeño con helado de piña para pasar el calor, al ingerirlo y sentirse mareado exclamó “esto si que es un terremoto”. El barman bautizó al hijo.
El que ha seguido la huella de esta trago es Cristián Salazar Naudon en su “Apología del Terremoto”. Su hipótesis es que “tendría un eslabón perdido en la historia de nuestra cultura vinícola popular”. Su elaboración e ingredientes tendrían antigua factura y su partida de nacimiento estaría registrada en salones familiares o en bares de los barrios de Estación Central, Matadero y Mapocho. Desde aquí salió volando rumbo al chile profundo. Cuidades y aldeas le dieron la bienvenida con gusto y algarabía. Salazar dice: “el terremoto le rinde pleitesía a un país que por terremotos no se queda atrás”.
Receta: Su receta es simple, y apropiada para quienes viven apurados, y que de paso deseen tomarse un trago apetitoso en algún bar: 1 vaso de vino pipeño y 1 porción de helado de piña. Se revuelve bien y se sirve.
Pajarete y Chuflai
El Pajarete tiene pedigree y tradición en el valle del Huasco en la Región de Atacama. Es muy apreciado entre sus habitantes porque se trata de un vino asoleado, los historiadores han encontrado indicios que en 1670 la congregación mercedaria de la zona lo producía en sus conventos. Los viajeros que pasan por el Valle del Huasco relatan que la mejor bienvenida por esas tierras es aceptar el ofrecimiento de un vaso de Pajarete.
El Chuflai, aunque no tiene pedigree-proviene de las zonas rurales del Valle Central. Fue el primer combinado nacional creado a inicios de los años 60, época en que la bebida gaseosa bilz era la más popular entre la población. En las plantaciones de sandías de Paine, los amantes de esta mezcla tenían la delicadeza de servirlo adentro de esta fruta.
El Pajarete en las regiones del norte y el Chuflai en las zonas del centro, se popularizaron hace más de cinco décadas haciendo las delicias de sus seguidores, aunque no han logrado alcanzar aún la fama nacional.
Receta:
Pajarete: vino tinto o blanco, aguardiente, chancaca, o azúcar morena. se hierve el vino con la chancaca por unos 20 minutos y luego se deja enfriar. una vez frío se le agrega el aguardiente.
Chuflai: se necesita 1 litro de aguardiente y 2 litros de gaseosa Bilz. se mezclan muy bien y se sirve en vasos vineros.
Receta:
Pajarete: vino tinto o blanco, aguardiente, chancaca, o azúcar morena. se hierve el vino con la chancaca por unos 20 minutos y luego se deja enfriar. una vez frío se le agrega el aguardiente.
Chuflai: se necesita 1 litro de aguardiente y 2 litros de gaseosa Bilz. se mezclan muy bien y se sirve en vasos vineros.
Borgoña y Clery
Ambos tragos forman parte de la categoría de los ponches, que los hay en todas sus variedades y son los más antiguos creados por el ingenio popular chileno. Son los favoritos en las celebraciones de Fiestas Patrias y parte importante de la cultura vinícola del pueblo chileno. Su elaboración, dicen los historiadores, respondió a la mala calidad del vino que se bebía en las zonas rurales. La gente de campo comenzó a mezclarlos con frutas o harina tostada para darles mejor sabor. Así, en base a vino tinto o blanco, y utilizando frutas de temporada: frutillas, duraznos o chirimoyas, dieron forma al borgoña y el clery, que pasaron a formar parte de los tragos veraniegos.
Los historiadores sitúan ambas partidas de nacimiento en la ciudad de Talca. En los alrededores de Río Claro se producían las frutillas más dulces y sabrosas de la estación estival, y también otros frutos. En temporadas de cosechas era común ver a las campesinas picando frutas para mezclarlas con vino. El combinado que lograban era agradable, fresco y dulce. En sus inicios se consumió en la zona central, pero poco a poco se extendió por todo el territorio. La época ideal para beberlos era de diciembre a abril, pero hoy el borgoña se consume todo el año, no así el Clery que es propio del verano.
Receta: Para el Borgoña utilice un litro de vino tinto, un kilo de frutillas picadas, 1/4 de azúcar, gotas de jugo de limón y hielo picado. revuelva bien, deje reposar algunas horas y sirva en vasos vineros. Para el Clery, utilice vino blanco, duraznos o chirimoyas picadas, hielo y azúcar.
Receta: Para el Borgoña utilice un litro de vino tinto, un kilo de frutillas picadas, 1/4 de azúcar, gotas de jugo de limón y hielo picado. revuelva bien, deje reposar algunas horas y sirva en vasos vineros. Para el Clery, utilice vino blanco, duraznos o chirimoyas picadas, hielo y azúcar.
TRAGOS TIPICOS DE CHILE
ahora comenzaremos con el ciclo de "Tragos típicos de Chile", en donde podrán conocer los tragos más representativos de nuestra cultura nacional que, desde la Colonia han perdurado por generaciones hasta nuestros días..
domingo, 8 de enero de 2012
LA MANTEQUILLA
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