En las zonas campesinas del valle Central es común la utilización de la harina tostada para darle consistencia y calorías a los tragos. La chupilca y el Pihuelo son tragos que pertenecen a la familia de los ponches, y bastante apreciados en O’Higgins y el Maule. Tradicionalmente, la chupilca es consumida por los campesinos en el desayuno, junto a la típica galleta de campo elaborada en las pulperías de haciendas y fundos. Esta mezcla de harina tostada y vino, o chicha, tiene una explicación. La creencia popular afirma que las combinaciones con harina tostada de trigo son muy calóricas y apropiadas para el organismo de los varones que ejercen trabajos físicos agotadores, durante la guerra del pacífico, los historiadores comentan que la chupilca tuvo su variante. Los soldados que se tomaron el Morro de Arica reemplazaron la harina por pólvora y el vino por aguardiente. La mezcla fue bautizada como “Chupilca del Diablo”
Receta:
Chupilca: 1 litro de vino tinto, 1 taza de harina de trigo tostada y azúcar a gusto. Se revuelven todos los ingredientes hasta que la harina se haya disuelto muy bien con el vino. En el campo se sirve por las mañanas en vasos gruesos de medio litro.
Pihuelo: es muy parecido sólo que se utiliza aguardiente o chicha. Un litro de chicha o aguardiente, 1 taza de harina de trigo tostada y azúcar a gusto. Se baten los ingredientes hasta que la harina se haya mezclado con el aguardiente o chicha. Se sirve en vasos vineros altos, bautizados en las zonas rurales como “Potrillos”.

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