El popular Terremoto pertenece a la categoría de combinados. Es uno de los tragos más discutidos tanto por su procedencia como por deambular por los bares de Santiago. Su originalidad no es tal, afirman algunos. Los investigadores avalan esta versión porque dicen que a mediados del siglo XIX, era común en los salones santiaguinos ofrecer vino blanco con helado de piña que se llamaba “Ponche a la romana”. Se servía antes de las comidas como bebida refrescante. Otra cosa plantean los contertulios de los viejos bares santiaguinos. Esta versión apunta a que su nombre nació el mismo día del terremoto del 5 de marzo de 1985 en el emblemático restaurante “el Hoyo” del sector de Estación Central. Un periodista extranjero pidió que le combinaran vino pipeño con helado de piña para pasar el calor, al ingerirlo y sentirse mareado exclamó “esto si que es un terremoto”. El barman bautizó al hijo.
El que ha seguido la huella de esta trago es Cristián Salazar Naudon en su “Apología del Terremoto”. Su hipótesis es que “tendría un eslabón perdido en la historia de nuestra cultura vinícola popular”. Su elaboración e ingredientes tendrían antigua factura y su partida de nacimiento estaría registrada en salones familiares o en bares de los barrios de Estación Central, Matadero y Mapocho. Desde aquí salió volando rumbo al chile profundo. Cuidades y aldeas le dieron la bienvenida con gusto y algarabía. Salazar dice: “el terremoto le rinde pleitesía a un país que por terremotos no se queda atrás”.
Receta: Su receta es simple, y apropiada para quienes viven apurados, y que de paso deseen tomarse un trago apetitoso en algún bar: 1 vaso de vino pipeño y 1 porción de helado de piña. Se revuelve bien y se sirve.

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