domingo, 15 de enero de 2012

Borgoña y Clery

Ambos tragos forman parte de la categoría de los ponches, que los hay en todas sus variedades y son los más antiguos creados por el ingenio popular chileno. Son los favoritos en las celebraciones de Fiestas Patrias y parte importante de la cultura vinícola del pueblo chileno. Su elaboración, dicen los historiadores, respondió a la mala calidad del vino que se bebía en las zonas rurales. La gente de campo comenzó a mezclarlos con frutas o harina tostada para darles mejor sabor. Así, en base a vino tinto o blanco, y utilizando frutas de temporada: frutillas, duraznos o chirimoyas, dieron forma al borgoña y el clery, que pasaron a formar parte de los tragos veraniegos.
Los historiadores sitúan ambas partidas de nacimiento en la ciudad de Talca. En los alrededores de Río Claro se producían las frutillas más dulces y sabrosas de la estación estival, y también otros frutos. En temporadas de cosechas era común ver a las campesinas picando frutas para mezclarlas con vino. El combinado que lograban era agradable, fresco y dulce. En sus inicios se consumió en la zona central, pero poco a poco se extendió por todo el territorio. La época ideal para beberlos era de diciembre a abril, pero hoy el borgoña se consume todo el año, no así el Clery que es propio del verano.


Receta: Para el Borgoña utilice un litro de vino tinto, un kilo de frutillas picadas, 1/4 de azúcar, gotas de jugo de limón y hielo picado. revuelva bien, deje reposar algunas horas y sirva en vasos vineros. Para el Clery, utilice vino blanco, duraznos o chirimoyas picadas, hielo y azúcar.

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