En la “Ruta del Pisco” del Valle de Elqui, los chilenos y extranjeros pueden disfrutar no solo del excelente pisco sour, sino también conocer la historia, tradición y producción de este aguardiente de pura cepa chilena. La región de Coquimbo recibió por el año 1548, las primeras plantaciones de uva moscatel o “Pisquera”, cuando nuestro territorio pertenecía a la Capitanía general de Chile. El investigador y científico francés, Claudio Gay, señala en sus libros que “las primeras cosechas se verificaron en el año 1551”, y que “las tierras circundantes del Río Elqui demostraron ser óptimas para la producción de uva moscatel por ser suelos secos, con poca humedad, aguas limpias y mucho sol”. Estas características facilitaban el desarrollo de vides con mucha concentración de azúcar, especiales para aguardientes de alta graduación alcohólica.
Según Hernán Cortés Olivares, profesor de la universidad de La Serena, la primera referencia que se tiene de la denominación “Pisco” corresponde a un testamento de herencia, fechado en 1732. Una residente del Valle de Elqui dejaba a sus herederos “seis botijas llenas de pisco”. Pasaron casi 200 años cuando, en 1928, un diario de Iquique hizo mención que un tal Elliot Stubb, conocido barman de la cuidad que gustaba experimentar con su coctelera, había creado un trago: el “Pisco Sour”. Esta versión es ratificada por el costumbrista, Oreste Plath, que dice: “Poco a poco este trago se difundió por los bares”.
Receta: 1 taza de pisco chileno, ¼ taza de jugo de limón de pica, ¼ taza jarabe de goma o almíbar de azúcar, ½ cucharadita de clara de huevo, hielo picado y canela en polvo. Los ingredientes, excepto la canela, se ponen en una coctelera y se agitan fuertemente. Mojar el borde de los vasos y poner azúcar. Espolvorear la canela.

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