domingo, 15 de enero de 2012

Vaina

La Vaina es otro trago de la familia de los ponches. Llegó a este mundo como una bebida dominguera que era apreciada en familia antes de iniciar el ritual de los suculentos almuerzos de antaño. Era costumbre y tradición familiar servirlo en copitas de cóctel con una hojita de menta como decoración. La Vaina ha llegado hasta nuestros días como uno de los tragos más exclusivos que se confecciona en ocasiones especiales. La copa en forma de flauta en la que se ofrece este aromático trago le da un aire señorial y elegante. Su dulzura y perfume a canela es la delicia de las mujeres.
Cómo, dónde y cuándo arraigó sus primeros pasos es una historia un tanto desconocida. Pero, su elaboración indica que se habría elevado a la gloria entre los barmans de los restaurantes del centro de Santiago, acostumbrados a experimentar mezclas distintas y exigentes. En los bares capitalinos de inicios del siglo pasado, se ofrecía una variada gama de aperitivos antes de un suculento almuerzo o de una buena cena. Fue aquí donde la vaina comenzó a tejer su fama hasta la actualidad.



Receta: 1 taza de Jerez (Oporto o vino dulce), dos cucharaditas de azúcar flor, 2 huevos, hielo y canela en polvo. Todos los ingredientes, excepto la canela, se baten hasta que la mezcla esté espumosa. Colar a un jarro. Poner hielo picado. Para conservar la tradición sirva en copas tipo flauta y espolvorear canela como adorno.

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