El Cola de Mono pertenece a la familia de los “Ponches de leche”. En el último siglo y medio se hizo famoso en los mejores bares de la Plaza de Armas de Santiago. Son muchas las versiones sobre dónde nació, por qué lleva ese estrafalario nombre y por qué la tradición eligió las Fiestas de Navidad y Año Nuevo para servirlo. En búsqueda de sus huellas han participado historiadores, costumbristas y expertos. Lo que no cabe duda es que el trago tuvo su partida de nacimiento en Santiago. Después su delicioso sabor se extendió por todo el territorio nacional.
El costumbrista e investigador, Eugenio Pereira Salas, en “Apuntes para la historia de la cocina chilena”, afirma que “fue doña Juana Flores, comerciante del Parque Almagro, cerca de San Diego, su creadora”, lo bautizó como “colemono”. El historiador Oreste Plath recoge tal vez la más simpática y difundida anécdota. En un lluvioso invierno, el Presidente Pedro Montt visitaba la casa de su amiga Filomena Cortés, viuda de Bascuñan. Entre arpas y guitarras, los comensales advirtieron que ya no había tragos. En la cocina encontraron una jarra de café con leche, a la cual le agregaron aguardiente y especias de repostería. Al ponche lo bautizaron como “Colt de Montt”, en honor del arma que el presidente siempre llevaba consigo. Al convertirse en un trago popular, el pueblo le puso “Cola de Mono”. La tradición le fijó fecha de consumo Navidad y Año Nuevo.
Receta:
1 litro de leche entera, ¼ de aguardiente, 3 cucharadas de café, 3 yemas batidas, azúcar a gusto, 2 palos de canela, pizca de nuez moscada y 4 clavos de olor. Se hierve a fuego medio la leche con el azúcar y las especias. Se retira del fuego, se echan poco a poco las yemas y se enfría ligeramente. Agregar el café y el aguardiente. Colar, embotellar y refrigerar.

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